Televisión: El síndrome de Ulises

11 octubre 2007, 21:45

Este martes Antena3 estrenó una nueva “serie de médicos”,
producida por Ficción TV (Grupo Zeta) que cuenta con caras conocidas como la de Miguel Ángel Muñoz, Toni Acosta (dejando bien claro el público principal: aquellos que quedaron huérfanos tras Un paso adelante) o Nancho Novo (que se puso muy de moda a principios de la década y desde El club de la comedia se le ha visto más bien poco).

La trama es muy sencilla: Niño rico (Ulises) que estudió en EEUU se ve obligado a trabajar ante la galopante bancarrota de su familia. Y, por supuesto, no puede trabajar en otro sitio que en uno de los barrios más pobres de Madrid, el (ficticio) Arroyo Pingarrón.

Dicho todo. Frente al todopoderoso House y las series americanas con egregias figuras que o admiras u odias (Grissom, Shark, Ally McBeal…), plantemos una serie que desvíe la atención hacia los figurantes. Y que haya muchos para que cualquier espectador encuentre a alguien con quien identificarse. Es lo que siempre ha funcionado en España: Crónicas de un pueblo, Menudo es mi padre, Yo soy Bea, Manos a la obra, Cuéntame, Querido maestro, Los Serrano

No seré especialmente puntilloso con los errores concretos de representación de la profesión, ya que asumo que es una serie de entretenimiento y no un documental sobre la sanidad pública, así que pasaré por alto detalles como que las inspecciones por baja laboral prolongada se hacen al paciente, no al médico.

Pero para el planteamiento de la trama en sí, sí que tengo algunas palabras…
Vamos a ver, ¿quién pensó que era creíble eso de poner a un médico sin experiencia ni especialidad homologada a dirigir un centro de salud público sin oposición, plaza en propiedad ni nada parecido? Sin entrar, por supuesto, en el juego político que supone todo el submundo de cargos intermedios. Seguro que fue el mismo que pensó que el juego de palabras entre el nombre del protagonista (yo lo llamaría McGuffin) y el verdadero síndrome de Ulises era humor inteligente.
Y lo mismo para sus coleguitas de facultad. Esa niña pija operada, ¿qué se supone que hace en ese consorcio médico? Pasar consulta no creo… Vale, me baso en mi breve experiencia en una clínica privada en la que yo, recién terminado, no pintaba prácticamente nada, pero no creo que sea muy diferente en el resto de clínicas del país.

La elección de los actores me parece correcta. Que M.A.M. me parezca un actor insufrible no quita que sea persona adecuada para acercarse a ese objetivo de público que mencionaba al principio. Se le ve jovencito, transmite inseguridad a su personaje y tiene buena apariencia.

También hubo elementos que me gustaron, como los breves momentos en consulta. Esa madre desafiando a la pediatra, el «yo no soy de venir mucho al médico» dicho por quien está ahí una vez en semana, el tan manido « esto es un virus, paracetamol y mucha agua» que a fuerza de repetirlo se ha convertido en una cantinela sin mensaje (pero hoy me sirvió para romper el hielo con una paciente y su hijo, gracias a las risas), o el «pues me cambio de médico» como mecanismo para prolongar la fullería hasta donde se pueda.
Pero breves, incapaces de hacer remontar el tono. De hacer creíbles las débiles premisas que sostienen el argumento, como la situación del protagonista, sus relaciones sociales o su incapacidad para dejar el trabajo en el barrio en cuestión ( ¿que no te gusta el centro? vete a otro sitio, a ser posible fuera de las grandes ciudades, que debes ser el único que no se ha enterado de que en España faltan médicos de familia )

En global, me pareció una serie simplona pero sin mala intención, en la que la profesión y el barrio están retratados en favor de la trama aunque sin caer en el “todo es enfermedad casi incurable” o en el “qué bien viven los médicos” de otros títulos. Una serie que no duele si te quedas en ella unos minutos al hacer zapping, pero que carece del gancho como para dejar el mando encima de la mesa.

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¿Qué te parece a ti la serie?

  1. Pues no he visto la serie, la verdad, llevo ocho meses sin televisión (desde que en mi comunidad pusieron la TDT y para ello se cepillaron mi antena privada) y no la echo nada en falta.

    El problema de las series profesionales es que suelen gustar poco o nada a los profesionales del ramo que las contemplan; yo, cuando veo una de abogados (cosa que hago poco) me entra la risa floja con las de producción patria al ver topicazos de saldo con aires de glamour, con muchas alegaciones a la americana y con jueces imperturbables, poco activos y permisivos con los excesos verbales que los guionistas han puesto en boca de los abogados. Me causa estupor oir que en aras a la autenticidad han dispuesto del asesoramiento de un equipo de abogados pues si ello fuera así, no les confiaría ni una caja de chocolatinas.

    ¿Y qué tiene que ver esto con la seride médicos?. Pues nada, pero me he quedado bien a gusto, Jokin.

    JM

    — Jotaeme · 15 octubre, 11:20 · #

  2. Por eso no mencioné apenas los detalles de la profesión, pues asumo que todas las series fallan por definición en dicho campo. Ni las academias de baile son tan chupiguais como la de Un paso adelante, ni llevar una tasca es tan sencillo como en Los Serrano.

    Pero es que hay cosas que se caen por su propio peso… van más allá de la realidad sacrificable para hacer interesante la ficción. En Médico de familia o en Hospital central sacrifican mucho más que (de momento) en esta serie. Ya veremos (tú no :P ) en próximos episodios.

    Jokin · 15 octubre, 17:13 · #

  3. Oigaaaaaa…. que hay que renovar el blog, que sa quedao atascao usted en el día once de octubreeee….

    — Gregorio Macedonias · 20 octubre, 02:01 · #

  4. Nah, don Gregorio (demasiado Camera Café): es que Mr. Jokin está en su lado Linux Hyde. Mire usted por el barrio Operación Pingüino 2.0 y le encontrará allí, Ubunteando pan con mantequilla.

    KalEl el Vigilante · 24 octubre, 17:23 · #

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