Echando cuentas, me queda un mes y nueve días para terminar mi residencia y tener un papel que me acredite como especialista en Medicina familiar y comunitaria.
Cuando sale el tema con otros compañeros médicos, el primer comentario es preguntar «¿Y has mirado algo ya?». El segundo, indefectiblemente es «No te preocupes, ahora para los médicos de familia hay mucho». Y aquí es donde la cortesía es más fuerte y si la confianza y la amistad no es considerable me callo y cambio de tema. Porque hay varias puntualizaciones que deberían hacerse.
Efectivamente, hay trabajo. Tanto en la pública como en la privada. La salud es un bien “comercial” más y está viviendo ahora un nuevo auge en el que contrapuestas a las tradicionales consultas unipersonales encontramos las compañías aseguradoras y sus centros propios o concertados. Ya no va el paciente a la consulta del Dr. Sanamucho, sino que va a la Clínica Salud y Bienestar. Y para poner en marcha esas clínicas es necesario personal.
En la pública, una vez alcanzada una cobertura de la población horizontal, entendida como médicos por habitante, aceptable (pero lejana de la óptima), toca alcanzar una buena cobertura vertical, que sería horas del día prestando asistencia. Si los centros de salud están abiertos pocas horas, o las horas en las que no puede ir, el paciente va a Urgencias. Si se colapsan éstas hay que abrir más centros o aumentar el tamaño de los existentes.
En cualquiera de los dos casos anteriores hay que contratar médicos. Pero no para hacer de primer escalón terapéutico, organizador de los recursos sanitarios, manejador de patologías crónicas, que es para lo que me han estado formando, sino para ejercer de criba en la puerta de un hospital o para cubrir unas horas en las que se promete asistencia médica pero no hay especialista de presencia física en el centro, hasta que éste comience su jornada laboral a la mañana siguiente.
Es decir, hay trabajo para médico de urgencias, no para médico de familia. Y como no existe tal especialidad, la expresión se puede reducir a hay trabajos para los médicos, tengan o no la vía MIR.
¿Para qué entonces estos tres años? ¿Para qué tanta brasa con las técnicas de entrevista, el control de la reactividad, las técnicas de negociación si al acabar voy a ir de cabeza a la puerta de un hospital, donde podía haber ido desde el primer día y cobrando más del doble? De cuatro ofertas que he recibido para este junio (tres públicas, una privada), cuatro han sido para trabajar en urgencias.
A pesar de tener una especialidad acreditada por el Ministerio igual al resto de especialidades hospitalarias seguimos siendo médicos generales. Médicos para todo, que tras un revés del destino acabaremos siendo de nuevo médicos para nada, ya que nos faltará una técnica terapéutica o una prueba diagnóstica que esgrimir como nuestra, ya que parece que cualquiera puede pasar consulta día a día…
Al final no sé si merece más la pena repetir el MIR y estar cuatro años con un sueldo insuficiente o si subirme al carro de las urgencias y hacer ruido desde ahora, con vistas a convalidar méritos cuando se cree la especialidad pertinente, porque las espectativas de pasar consulta con cupo propio (y no como refuerzo de varios compañeros) son muy, muy bajas, incluso en el medio rural, que es (ya lo he dicho varias veces) lo que más me gusta.
Es una pena que un puesto tan clave como el de medico de familia, para el sistema sanitario este tan infravalorado.
Quizás la atención al paciente, y la correcta canalizacion dentro del sistema sanitario no sean prioritarios.
Suerte
Depende | De Salud
— Mercurio · 9 abril, 08:17 · #
Alguna especialización por tu cuenta??
Yo tengo un cliente que estaba como tu, al final se especializó (por su cuenta) en Ecografías… ahora mismo mantiene una consulta en el pueblo siempre llena, pero donde gana dinero de verdad es con cursos y pasando consulta de ecografía en la capital.
Yo siempre le digo que nos mantiene como sus pacientes para tener casos que presentar en los congresos…
— tenderodigital · 13 abril, 10:33 · #
Lo he pensado, Tendero, pero es delicado.
La consulta por cuenta propia no se lleva actualmente tanto como hace viente años (ahora funcionan mejor los centros con varios médicos concertados con las mutuas y aseguradoras), y encontrar un campo para la subespecialización (entre los que ya había pensado la ecografía, la acupuntura y la puericultura) no deja de ser un riesgo. Sin contar que encontrar ese campo en el caso de la Medicina de Familia es un añadido, mientras que otras especialidades lo tienen ya natural (por ejemplo, el oftalmólogo que decide sólo intervenir miopías o el plástico que se centra en mamas, dejando de lado el resto de posibilidades). Y añadir conocimientos requiere tiempo y dinero.
Así que de momento intentaré entrar en la medicina pública, que es mi ser natural, pero sin renunciar a ir aumentando conocimientos y con ello mi “apeticibilidad” si algún día decido probar suerte en la privada.
— Jokin · 1 mayo, 19:15 · #
hola,
yo no sabia que la cosa estaba tan mal. me habian dicho que hacia falta de medicos en espana pero no me imaginaba que se referrian a medicos de urgencias. yo termino el ano que viene, en agosto my formacion de medico de cabecera (gp, en el reino unido) y aqui las cosas tambien estan mal. lo mas normal es que la gente trabaje durante un ano o dos hasta que encuentran un puesto fijo. el problema es que generalmente la gente quiere trabajar en puestos urbanos, de 8:30 a 18:00 de lunes a viernes con alguna session extra de cuatro horas y punto. despues de las seis estan los ‘out of hours’ que son como urgencias en centros generalmente adosados a centros hospitalarios de urgencias. claro esta hay mucha competencia y casi tienes que esperar a que se muera o jubile un medico para que el puesto sea anunciado a subasta.
— caitoxose · 2 octubre, 14:51 · #