Estamos en la fecha y el Ministerio de Sanidad y Consumo lanza su campaña en favor del buen uso de los antibióticos con la que estoy completamente de acuerdo y sin condiciones.
Pero no voy a comentar nada sobre la campaña, porque ya lo han hecho estupendamente en Cajón desastres.
Si no estuviera feo hacía un corta y pega para llevarme yo el mérito, pero el resumen y análisis es cosa de Danae y Destroyer.
Sólo me permito añadir un pensamiento: No conozco a ningún compañero que quiera que su paciente no se cure. Si no se indica un antibiótico en consulta es porque no se considera necesario según la clínica del momento, no porque haya otro oscuro motivo para evitar que usted (o su hijo) se cure pronto. Confíe en su médico.
Confíe en su médico. Su médico es su amigo.
Su médico le vigila. Me ha quedado muy de 1984 o de Paranoia, ¿no? :)— Jokin · 24 octubre, 17:44 · #
El problema es el intrusismo; un médico le receta a su paciente un medicamento y luego el paciente se dedica a recomendar e incluso facilitar el medicamento sobrante a familiares y amigos.
“Tómate estas píldoras, a mí me han ido muy bien”
o bien
“Trágate estas grageas, que me han ido de marvilla”
o bien
“¿Por qué no te tomas estas tabletas?, ¡Son fenomenales!”
o bien
“Tengo por aquí unos comprimidos que te pueden venir muy bien”
Píldoras, grageas, tabletas, comprimidos, oh, qué riqueza léxica manejáis
JM
— JotaEme · 25 octubre, 09:04 · #
Solo lo he escuchado yo o en la cuña de radio sobre los antibioticos empieza diciendo algo asi como
“Los caladeros se estan agotando”
¿estoy loco o mezclan los pezqueñines con los antibioticos?
— Fran · 25 octubre, 21:55 · #
No somos SÓLO los pacientes, ni siquiera SÓLO los farmacéuticos que transigen vendiendo sin receta, pero sí somos ambos parte del problema.
También es culpa de las recetas: nos suelen sobrar medicamentos porque los formatos de presentación de las dosis no son adecuados, o personalizados.
Por lo que no es sólo de los farmacéuticos si no de… Del que se encargue de que las dosis no se hagan personalizadas. Y nosotros, ¿qué hacemos? ¿Los tiramos al terminar?
Además, cuántas veces no nos recetan suficientes, por lo que acabamos teniendo que comprar más y por no ir al médico (y perder otra mañana) los compramos sin receta. En la farmacia, como están acostumbrados, transigen.
Así que hay muchos factores. Pero creo que si las dosis fueran personalizadas se solventarían muchos o si los formatos de presentación estuvieran racionalizados, más todavía.
¿No os habéis fijado nunca en esos antibióticos en los que el prospecto recomienda un tratamiento de 12 días a tres pastillas diarias y resulta que el paquete tiene 40 dosis ó, peor aún, 30? ¿Es coincidencia?
<sarcasmo>Me imagino que no será porque a las empresas farmacéuticas les interesa que te quede en casa algo de lo que compraste para que al ir al médico le recuerdes esos antibióticos que te vinieron tan bien. </sarcasmo>
— Tito · 25 octubre, 23:56 · #