Haciendo avisos

10 marzo 2008, 09:02

Mis experiencias no son como las del Dr. Diabetis.
Debe ser porque a mi mujer le encantan los perros y me ha contagiado esa simpatía. Salvo contadas excepciones, me gustan los perrillos chicos (sobre todo si tienen barba espeluchada y cara de astuto).

Así que cuando voy a un aviso no me molesta que ande cerca, mirando quién se ha atrevido a meterse en su territorio y por qué se acerca tanto a su dueño/a y líder de la manada (César Millán dixit).

Pero no me olvidaré de la vez que, yendo a hacer un aviso a una parcela en el campo me recibieron dos perrazos negros como caballos de tiro. Nada más acercarme a la cancela me ladraron como recién salidos del infierno, enseñando más filas de dientes que los descritos en los libros de anatomía veterinaria. La dueña me dijo, sin amarrarlos ni nada:
- Si son muy buenos, sólo una vez destriparon a un gato que se coló.
Literalmente…

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¿Tienes perro?

  1. Se me han puesto los pelos de punta, yo veo dos bichos así y le digo a la dueña que le va a atender Rita The Singer. Me lo he imaginado a la perfección, con el acentillo andaluz y todo, menudo cuadro. ¿Qué hiciste?

    Sophie · 10 marzo, 14:15 · #

  2. No entrar hasta que amarró a los perros en la punta más alejada del patio. Llámame cobarde, pero tengo cierto apego a mis extremidades y no quería regalarle ninguna a esos perros :P

    Jokin · 11 marzo, 16:57 · #

  3. Jajajaja, imagínate que tú calmaras así a los pacientes: “¡si ese parásito no da problemas! Sólo una vez destripó a un astronauta en una cafetería…”

    Y, sí: los perros de los cortijos han sido entrenados en alguna especie de Battle Royale perruna. Sólo el Gran Rumpus Cat (Andrew Lloyd Webber after T.S. Eliot dixit) se atrevería a entrar en su territorio sin escolta…

    KalEl el Vigilante · 11 marzo, 19:17 · #

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