¿Demasiado exigentes?

18 agosto 2006, 08:56

Ayer miércoles tuve guardia. Este último año, de las cinco o seis guardias que tengo al mes sólo hago una en el hospital (y más por exigencias del servicio que por ampliar el cuerpo de conocimientos). El resto, son en el centro de salud. Bien en un centro normal y corriente de la capital, bien en un pueblo más o menos grande, con un dispositivo de urgencias (ambulancia, helicóptero...) por si fuera necesario. La guardia de ayer no fue de las peores ni de las mejores. La gente no vino ni especialmente grave ni por consultas especialmente banales. Pero debió ser por la falta de sueño y la ausencia de siesta que me dió por pensar... Entre nosotros los que trabajamos para la salud nos quejamos de la cantidad de nimiedades que consulta la gente, la dificultad para recordar lo aprendido y aplicarlo en ocasiones subsiguientes, y la necesidad del grado justo de explicaciones (ni muchas ni muy pocas... es un arte que yo no domino saber cuánto hay que decir a cada persona para que se vaya contento de tu consulta). Y nos suele poner como ejemplo, para reforzar nuestras palabras, a nosotros mismos, y las pocas veces que fuimos llevados al médico, o la poca medicación que tomamos de pequeños, en contraposición con las madres que en tres días y por el mismo catarro, exactamente igual a los otros doce catarros que ha pasado el niño en invierno, consultan con tres médicos distintos: su pediatra por la mañana, el de urgencias de la tarde y el de urgencias del hospital al día siguiente. Pero ¿hasta qué punto es criticable su actitud? Es cierto que el sistema está saturado (como cualquier lector que haya tenido que ir a algún médico público ha podido comprobar en sus carnes...) y que la frecuentación excesiva no hace sino consumir recursos sin obtener mayores beneficios a cambio, pero igual es explicable y en cierto modo justificable. Nosotros somos los médicos. Somos los que sabemos si algo es grave o no. La gente de a pie no lo sabe. Encima la televisión se encarga de asustarle aún más. Y además, movidos por un más vale prevenir, muchos profesionales de la salud promueven una actitud de exámenes en salud y observación continua que genera más ansiedad en el paciente y más trabajo en nuestra consulta. Si yo no hubiera estudiado el cuerpo humano, con la cantidad de cosas malas que hay por ahí, y encima la idea extendida de que la salud es un bien esencial y un derecho innegable (que ya sabéis que no comparto), seguramente también me preocuparía. Del mismo modo que me preocupa ahora hacer la declaración de la renta porque no sé y dependo de otros. Si alguien viene a preguntarme (aunque sea a deshoras) es porque no sabe cómo funciona su cuerpo y yo sí. No tengo que molestarme con ellos, tengo que procurar aliviar su cuadro y educar en salud para que la próxima vez esté preparado y sepa si ha de venir o no. De todas maneras, lo que no me parece normal y no encuentro modo de excusar es el olvido selectivo. Hay ciertas enfermedades que son sufridas por prácticamente todo el mundo con relativa frecuencia: catarros, gastroenteritis, esguinces, otitis, faringitis... Todas cursan prácticamente del mismo modo, con desencadenantes muy similares. El tratamiento no varía de una vez a otra. Entonces, ¿a qué viene consultar una y otra vez por lo mismo? ¿Es que no recuerda lo que le dijimos la última vez? En estas ocasiones las respuestas que más escucho es "por si esta vez es diferente..." y "...es que nunca me había dolido tanto". Si los síntomas son los mismos, no hay que pensar que sea algo diferente. Consulte si aparece algo que nunca se había presentado antes (sangre roja abundante en las gastroenteritis, la primera vez que supure por el oído una otitis, fiebre que no baje a pesar de haber tomado en varias ocasiones seguidas antitérmicos...). Y la intensidad del dolor no determina la malignidad del cuadro. ¡Ojalá fuera tan fácil! Con rapidez determinaríamos quién está más grave y quién menos, quién necesita un tratamiento más agresivo y quién tendrá una recuperación más rápida. No tengáis reparo en ir al médico. Para eso estamos (y si no fuéramos necesarios a mí me esperaba una larga temporada de paro, así que ¡id al médico, por favor!). Preguntad todas las dudas que tengáis: sois vosotros los enfermos y es vuestro cuerpo, no el mío. Pero por favor, preocuparos por vosotros mismos. Recordad lo que se os cuenta y aplicadlo en cuadros similares. No penséis que siempre va a haber alguien a mano que os solucione el problema "porque es su obligación" o porque políticamente vale muchos votos el poner médicos en cualquier lugar a cualquier hora. Se trata primero de vivir la vida sin darle protagonismo a enfermedades que no pasan de figurantes. Y después de hacer un uso adecuado de los recursos disponibles. Puede que la asistencia sea gratuita, pero el tiempo siempre es insuficiente...

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Comentarios

  1. Los médico somos muy contradictorios,si la gente consulta mucho en el ámbito publico nos molestamos,si lo hace en nuestrta consulta privada nos alegramos.
    Si la gente consulta a penas empiezan los mocos,le decimos para que viene inmediatamente,si la gente consulkta cuando han pasado muchas dias,le decimos ¿porque no viniste antes?
    Saludos desde Chile
    Te recomendaron en la lista de Medfam

    José Luis · 20 agosto, 04:29 · #

  2. Gracias, José Luis ;-)
    He visto tu página y me quedo con la dirección. A pesar de la distancia, muchos problemas son similares: La edad de la población, las diferencias entre la clínica privada y el hospital público, problemas legales...

    Lo dicho, me quedo con la dirección para volver (no he escrito nada allí porque ya he visto que tienes un buen número de seguidores comentaristas)

    Jokin · 21 agosto, 22:43 · #

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