Lleva ya tiempo en mi disco duro un artículo de la Agency for Healthcare Research and Quality. Y mientras pensaba en qué escribir me he encontrado con él. Como todavía estoy convaleciente tras la operación y he tomado contacto con el paciente que todos llevamos dentro, me ha parecido interesante, así que aquí les pongo una traducción de un texto en el que dicha agencia hace recomendaciones a los pacientes para que ellos mismos ayuden a reducir el número de errores médicos.
Un error médico se da cuando algo planeado como parte de un cuidado médico no funciona, o cuando se ha usado un plan equivocado desde el primer momento. Los errores médicos pueden aparecer en cualquier lugar dentro del sistema sanitario:
Los errores pueden ser relativos a
Pueden darse incluso durante tareas cotidianas. Por ejemplo al darse en un hospital una comida con alto contenido en sal a un paciente con una dieta libre de ella.
La mayoría de los errores derivan de problemas propios del complejo sistema sanitario de hoy en día, pero los problemas también se dan cuando hay problemas de comunicación entre médicos y pacientes. Por ejemplo, en un reciente estudio auspiciado por la estadounidense Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) se vio que con frecuencia los médicos no insisten lo suficiente en la importancia de que cada paciente tome una decisión informada. Pacientes desinformados y poco conscientes de su papel en el proceso curativo tienen menor tendencia a aceptar la opción terapéutica ofrecida por el médico y menor tendencia a poner de su parte para que el tratamiento funcione.
Artículo original aquí
Un error médico se da cuando algo planeado como parte de un cuidado médico no funciona, o cuando se ha usado un plan equivocado desde el primer momento. Los errores médicos pueden aparecer en cualquier lugar dentro del sistema sanitario:
- Hospitales,
- clínicas,
- unidades de cirugía ambulatoria,
- centros de salud,
- farmacias y
- hogares de los pacientes.
Los errores pueden ser relativos a
- medicamentos,
- cirugía,
- diagnósticos,
- equipo e
- informes del laboratorio.
Pueden darse incluso durante tareas cotidianas. Por ejemplo al darse en un hospital una comida con alto contenido en sal a un paciente con una dieta libre de ella.
[Nota: Supongo que eso será en los EEUU. Si algún lector ha tenido oportunidad de probar una comida de hospital sabrá que hasta los menús con alto contenido en sal carecen de ella. Incomprensiblemente, en un hospital español es más fácil conseguir un cigarrillo que un paquete individual de sal de mesa. Pero como ejemplo ilustrativo nos vale.]
La mayoría de los errores derivan de problemas propios del complejo sistema sanitario de hoy en día, pero los problemas también se dan cuando hay problemas de comunicación entre médicos y pacientes. Por ejemplo, en un reciente estudio auspiciado por la estadounidense Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) se vio que con frecuencia los médicos no insisten lo suficiente en la importancia de que cada paciente tome una decisión informada. Pacientes desinformados y poco conscientes de su papel en el proceso curativo tienen menor tendencia a aceptar la opción terapéutica ofrecida por el médico y menor tendencia a poner de su parte para que el tratamiento funcione.
¿Qué puede hacer? Involúcrese en su propia salud.
- La acción más importante con la que puede ayudar a prevenir un error médico es formar parte activa de su equipo de salud.
- Comunique a cada médico que le atienda la medicación que está tomando.
- Asegúrese de que su médico conoce sus alergias y reacciones adversas a medicamentos.
- Cuando su médico escriba una receta, compruebe que la entiende.
- Pida información clara (con palabras que pueda entender) sobre su nuevo tratamiento en el momento en que le dan la receta.
- ¿Para qué es esta medicina?
- ¿Cómo debo tomarla y durante cuánto tiempo?
- ¿Cuáles son los efectos adversos?¿Qué debo hacer si aparecen?
- ¿Puedo tomar esta medicina junto al resto de mis medicinas?
- ¿Qué comidas, bebidas o actividades debo evitar mientras tome esta medicina?
- Cuando saque la medicina de la farmacia, pregunte si es la misma medicación prescrita por su médico
- Si tiene dudas sobre las indicaciones en el prospecto, pregunte.
- Pregunte a su farmacéutico por la mejor manera de medir las dosis de jarabe. Y pida que le enseñen si no sabe cómo manejarla.
- Pida información por escrito sobre los efectos no deseados que su medicación pueda causar.
- Si tiene la posibilidad, elija un hospital en el que se traten a muchos pacientes con su mismo proceso.
- Si está en un hospital, pregunte a los profesionales con los que tenga contacto directo si se han lavado las manos
- Cuando sea dado de alta, pídale al doctor que le explique los cuidados y tratamiento que debe seguir en su domicilio.
- Si va a ser operado, asegúrese de que usted, su médico y su cirujano saben y están de acuerdo con la intervención concreta que se va a realizar.
- Pregunte ante cualquier duda o comentario que tenga.
- Asegúrese de que conoce al médico a cargo de sus cuidados
- Asegúrese de que todos los profesionales de la salud que le atienden saben lo que tiene y lo que precisa.
- Pídale a un familiar o amigo que esté con usted (alguien que hable por usted si no puede, o que ayude a realizar ciertas tareas).
- Más no siempre es mejor
- Si está pendiente de una prueba, no asuma que la ausencia de noticias son buenas noticias
- Aprenda sobre su enfermedad y sus tratamientos preguntándole a su médico y enfermera, y usando otras fuentes fiables
Debe tomar parte en las decisiones que le afecten. La investigación muestra que pacientes más implicados en su salud obtienen mejores resultados terapéuticos.
Algunas sugerencias concretas:
Medicamentos:
No sólo los medicamentos son importantes, también lo son suplementos vitamínicos, complejos de herboristería y medicinas que no necesitan receta médica.
Al menos una vez al año, lleve todo lo que esté tomando a la consulta con su médico de cabecera. Así su médico puede mantener al día el registro de su medicación, y pueden aprovechar para hablar de los efectos de la medicación y resolver cualquier duda que tenga.
Así reduce las posibilidades de recibir un tratamiento perjudicial.
Si usted no es capaz de descifrar la letra de su médico, probablemente el farmacéutico tampoco sea capaz.
[Nota: La proverbial mala letra del médico es un concepto universal, parece…]
Un estudio del Massachusetts College of Pharmacy and Allied Health Sciences halló que el 88% de los errores médicos relativos a medicación se debían a tomar el medicamento o la dosis equivocados.
[Nota: Y con el tema de los genéricos, más. Si no está seguro, pida que le enseñen una caja “original” y que le muestren que el principio activo es el mismo en la caja que a usted le dan. Hay muchos nombres parecidos y eso no indica que tengan efectos similares. Y si aún así no se queda tranquilo, vaya a otra farmacia. Si en un comercio cualquiera no nos llevamos un producto que nos convence, ¿por qué hacer una excepción con los pequeños venenos que son las medicinas?]
Por ejemplo, pregunte si “cuatro al día” significa una cada seis horas exactas, cuatro a lo largo del día sin importar cuándo ni cuántas, o cuatro en intervalos regulares a lo largo del tiempo que pase despierto.
Mucha gente no conoce la manera adecuada de medir jarabes y medicinas en líquido. Por ejemplo, es muy corriente usar cucharillas, pero puede haber grandísimas variaciones entre una cuchara y otra de motivo diferente. Dispositivos especiales, como jeringas con marcas de mL, ayudan a tomar la dosis correcta cada vez. Pedir ayuda hasta aprender cómo manejarlos ayuda aún más.
Si ya sabe lo que puede ocurrir, estará mejor preparado para cuando suceda. De esta manera podrá informar de la complicación cuando ésta se produzca, sin esperar a que la situación empeore.
Ingresos hospitalarios:
Los resultados son mejores cuando los pacientes son tratados en centros con amplia experiencia respecto a la enfermedad concreta o la cirugía necesaria.
[Nota: En EEUU. En España, la elección de centro hospitalario suele estar regulada por la Administración, y salvo casos concretoso la asistencia privadano se permite la libre elección]
Lavarse las manos es un medio eficaz de evitar la diseminación de enfermedades en los hospitales, pero todavía no se hace regularmente, o con la suficiente profundidad. Cuando se pregunta a los profesionales si se han lavado las manos, estos lo hacen con mayor frecuencia y con más cantidad de jabón.
[Nota: Pero pídalo con educación, por favor :) ]
Eso incluye conocer la nueva medicación (o los cambios realizados en su medicación previa), y también saber cómo ha de incorporarse a su vida ordinaria nuevamente. Generalmente, los médicos piensan que el paciente sabe más sobre lo que debe o no debe hacer de lo que realmente sabe en el momento del alta.
Cirugía
Realizar una intervención correcta en el lugar equivocado (por ejemplo, operar la rodilla izquierda en lugar de la derecha) es poco frecuente. Pero cuando es la salud de uno mismo, incluso una vez son muchas veces. Las buenas noticias es que la intervención en el lugar equivocado es un error 100% evitable con un poco de diálogo.
Otras indicaciones
Tiene derecho a preguntar a cualquiera que esté implicado en su cuidado. Y a obtener respuestas, claro.
Esto es especialmente importante si le atienden varios médicos distintos, por tener varios problemas de salud o estar ingresado en un hospital.
No asuma que todo el mundo conoce lo suficiente sobre su enfermedad.
Incluso si no necesita ayuda ahora, puede que la necesite más adelante.
Pregunte por qué ha de realizarse una prueba o someterse a un tratamiento y en qué medida le va a ayudar. Puede que esté mejor sin hacérselo.
Pida los resultados de sus pruebas.
Los amigos y vecinos no son una fuente fiable. El proceso de su enfermedad no es igual al de nadie más. Un medicamento que haya sentado bien a un conocido no tiene por qué ser la mejor opción para usted.
Algunos lugares (en español) en Internet que puede consultar son los siguientes:
Artículo original aquí
[Listening to: Duncan Dhu – Imagino]