Etiquetas: Medicina
Actitud ante la enfermedad
12 marzo 2006, 11:58
No me lo esperaba, pero la verdad es que tardaba en salir el tema. No se puede tratar el tema de la Medicina y la salud sin superar los límites de la técnica y la praxis. En los comentarios del mensaje anterior salieron aspectos muy interesantes como la voluntad del paciente, la independencia respecto a la industria médico-farmacéutica y la existencia de procesos incurables si no media acción humana. Estáis todos invitados a apuntaros a la conversación, en ese hilo o en este nuevo. Seguro que salen opiniones interesantes para todos.
La frase más importante hasta ahora de la conversación es que las enfermedades no existen. Y en mi opinión es completamente cierto. Existen personas enfermas. Dos personas de la misma edad, ocupación y apariencia pueden presentar los mismos síntomas, ser atendidos por el mismo médico, tratados con las mismas medicinas y evolucionar de manera completamente diferente. Cada persona hace suya la enfermedad descrita en un libro para suponer un reto único e irrepetible para el médico. No se trata al 28-B, sino al hombre que está en la cama 28-B. Hay que hablar con él, tratar de conocerle un poco, ver cómo afronta su enfermedad, y responder sus dudas.
¿Qué es lo que hace diferente a cada enfermo? Que cada uno, antes que enfermo es persona. Y todas las personas son diferentes dentro de su igualdad. Todos tenemos los mismos derechos, todos vestimos de la misma manera y todos somos consumidores de un mismo mercado, pero en el fondo somos individuos con nuestro propio ritmo de vida, nuestros propios miedos, nuestros recuerdos y nuestra manera de pensar.
Lo peor de la Medicina es que no se trata de una ciencia exacta aunque nos la quieran vender como tal. Factores más o menos claros como la exposición a un agente o los conocimientos del médico se mezclan en proporción variable con aspectos arcanos como la predisposición genética, el estilo de vida o la actitud del paciente. Y es tremendamente difícil dar el peso adecuado a cada uno de ellos. Ni siquiera a los que son conocidos más o menos con gran certeza. Todos conocemos a alguien que desafía todos los consejos médicos, como ese hombre de 92 años que sigue fumando sin siquiera una tos matutina o esa mujer que a pesar de sólo comer verduras y pescado sufrió una angina de pecho. Coincidencia, pero Rafael Marín cuenta hoy en su bitácora otro ejemplo de esto que cuento.
¿Qué factor es el que convierte a esos "malos ejemplos" en la excepción de la norma médica? No lo sé. Álex apunta a la alegría de vivir. Y no, no he movido este blog al servidor "del SEIP", pero no creo que esté muy equivocado... Cuantos más pacientes atiende un médico más se da cuenta de que hay gente que sale adelante de todo cuanto le ocurre y otros en cambio ante cualquier cuadro de relativamente poca importancia se cronifican y parecen no mejorar nunca. Por supuesto, esto no es motivo para incluir la "alegríadevivoterapia" en los protocolos contra el cáncer de pulmón, pero no hay que descartar que influya.
A mí me parece más bien que se trata de la actitud ante la enfermedad que tiene cada paciente. El cuerpo es una máquina que se autorrepara, pero cada persona vive el periodo de enfermedad a su manera. A igualdad de síntomas, hay quienes notan más limitación en su vida diaria y quienes notan menos. A igualdad de virus, hay quien deja de moquear antes y quien deja después. Hay quien vive enfermo, con nuevos dolores cada cierto tiempo y consultas con el médico semanales; hay quien no quiere verse enfermo y esconde cada síntoma que tiene hasta que la solución es mucho más radical; y hay quien procura dar a la enfermedad su justa medida.
En contra de lo que los políticos quieren hacer creer, la salud no es un derecho fundamental. Ojo, no digo que no debamos preocuparnos por estar sanos: La vida sí es un derecho fundamental, y ya que vivo quiero hacerlo de la mejor manera posible y si se tercia, sin enfermedad (yo dedico mi vida a mantener la salud de la gente, sería estúpido no defender la necesidad de estar sano). Pero todavía no hemos conseguido cura para todos los males y todavía nos seguimos muriendo. ¿Significa eso que hemos de paralizarnos por el miedo? ¿Hemos de dejar que la primera tos nos asuste por si acaso se trata de una pulmonía? ¿Hemos de hacernos análisis de sangre y radiografías cada seis meses a ver qué encontramos? Radicalmente, no.
Hemos de vivir. La vida es un camino, una aventura, una película por contar. Miedos y preocupaciones, los justos. Si algo va mal hay que pedir ayuda, que para eso estamos los médicos y todo nuestro arsenal terapéutico, indispensable para la curación en muchos casos y siempre necesitado de mejoras y nuevos descubrimientos. Pero tampoco hay que caer en el exceso de confianza... Del mismo modo que todos conocemos a las excepciones en salud, seguro que también sabemos de alguien relativamente joven que no atendía a los consejos o que no cumplía el tratamiento por no creerlos necesarios y acabó padeciendo algo serio que podía haberse "cogido" a tiempo.
Muchas veces, cuando la afección es grave, no importan las ganas de vivir y la alegría de cada uno: el desenlace es el mismo y la muerte hace su entrada en escena. Pero como cada uno somos guionistas de nuestra película, de nosotros depende darle el papel de protagonista o de secundario
[Escuchando: Los flechazos - Daño]
Editado a las 3:23 - Es muy tarde y ando a medio resfriar, así que mi cabeza no parece ordenar ideas del todo bien. Espero que haya quedado claro que aunque creo que la actitud de una persona ante su enfermedad y su voluntad influyen claramente en el proceso, considero que no puede obviarse la acción médica cuando es necesaria para la curación...
Me ha gustado tu post. Y me he decidido a lanzarme a la busqueda de "conversos". Verás, yo vengo del lado en el que la palabra actitud es lo objetivo, por tanto debe definirse y trabajarse desde el lado de la evidencia. He recordado una deliciosa conferencia de Ramón Bayés en la que mostraba, con datos, que la gente que se aferraba a una idea aparentemente irracional sobre su propia curación (cáncer en ese caso) aumentaba la duración de su vida.
Me ha parecido que dividías por un lado lo aprehensible (los conocimientos médicos, o la cantidad de virus) y lo imposible de conocer (cómo influye el enfrentamiento del enfermo a sus dificultades). Nos falta conocimiento, claro, pero hay pasos dados y un futuro Médico de Familia debería explorar ese área. O a mí me lo parece.
Resumiento: que te recomiento que leas algo se este señor (apto para médicos) que tiene muchos artículos en la red. Y sus libros son también deliciosos...
— Peibanyez · 12 marzo, 19:27 · #
Aplausos a un trabajo bien hecho ^_^
— Pablo · 12 marzo, 21:14 · #
La verdad es que la Atención Primaria tiene en las consideraciones psicosociales de la enfermedad su verdadero campo de acción. No podemos limitarnos a corregir los fallos biológicos en el organismo, porque entonces descubrimos enfermedades como la fibromialgia (somatización de una situación personal inapropiada: nada funciona mal pero la paciente sufre verdaderos dolores que le incapacitan para seguir con su vida) y nos demuestran nuestro error. Algo de esto apuntaba ya en el post 'La consulta duró 47 minutos y estuvo hablando durante 45'...
Pablo, ya me gustaría ser de verdad "un profesional demostrado". Me temo que me miras con ojos de amigo... ;)
Aunque poco a poco voy cogiendo soltura y conociendo a las personas, no soy más que un médico novato. Las dudas están siempre ahí, haciéndome compañía :)
— Jokin · 15 marzo, 00:35 · #
¿A alguien os ha pasado lo mismo?
— Jokin · 15 marzo, 00:37 · #