
Sabía que el tejón y el zorro son considerados en Japón animales de buen augurio. Lo que no esperaba era encontrarme uno tan a gusto bebiendo y fumando a la puerta de un ryokan en Miyajima. Y por si acaso hace calor, el abanico a mano.
Los zorros son más esquivos. Ellos se lo pierden…

No sé a quién se le ocurre pintar un pollo (o canario supervitaminado, como se mire) en una persiana de un bar, pero tampoco sé por qué me pareció simpático.
Debe ser por la cara de majo…

« — Está cumplido.
E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.»
(Gracias a MªLuisa por dejarme fotografiar a su Cristo peruano)

Pobre. Su dueño entró a una tienda, lo dejó atado a un poste y nunca más volvió a por él.
No abandones a tu microondas: él nunca lo haría.

Sevilla tiene infinidad de rincones que me encantan. Por supuesto, no había mejor manera de estrenar la cámara que fotografiando unos cuantos.