Pues sí.
Los viajes de una semana tienen la fea costumbre de durar sólo siete días.
A pesar de volver al trabajo todavía en agosto, el síndrome postvacacional no está haciendo aparición. Probablemente se deba a que no existe.
Lo que sí tenemos aquí a pesar de ser otro invento es la gripe de la tele. Que aunque mata menos que la del año pasado nos han dicho que le tengamos más miedo. Pues de acuerdo… Por lo pronto, mi mujer (y el contento polipillo de 4cm. que me está guardando hasta marzo) dice que no se va a vacunar y a mí me parece bien.
Lo que también tenemos aquí es la liga de fútbol. Qué afortunados somos, que para que no nos ocurra lo mismo que a los argentinos, se la vendimos a un banco. Dos señales me sacaron del descanso veraniego: los goles tuiteados y los diez minutos dedicados al deporte en los noticiarios de primera hora de la mañana.
Y las colecciones del quiosco. Vuelven los cursos de idiomas y recopilaciones de películas, acompañados de otras más peregrinas. Orquesta en miniatura, la maqueta de tu cocina andaluza, literatura grecorromana para lucir en estantería y parecer cultivados…
Vuelven también las facturas y las compras inesperadas. La batería del portátil, la luz que no funciona en el dormitorio, el coche que lleva un mes en el taller y todavía no me han reparado (anda que voy a volver a un taller oficial… En la vida), el ajuste de gastos tras las vacaciones…
Lo que no vuelve porque nunca se marchó es el calor. Mae mía…

He vuelto. Con las clases, los logos de hoy-para-hoy, las fotos de cuando-puedas-pero-ya, las obras ensanchaceras que pasan de la otra acera a la nuestra (pedazo giros se pega la pala excavadora, que como le de al buzón nos mata a la recepcionista), un niño mañana a guardería nueva, el otro que no empieza P-3 en quince días. Pero por suerte también volvieron las 2 horas diarias en tren: por suerte para poder escribir algo, claro _
No vuelvo porque no me he ido. Me quedo en Madrid haciendo guardia para ser la primera en encontrar ese trabajo que tantos arquitectos desempleados estamos buscando. Pero me alegro de que vosotros volváis con las pilas cargadas. Y que el pocoyó mida ya 4cm, ¡no le llames polipillo o tendrás que vértelas con la tía Josune! :)