De la autopsia a la biopsia (o lo que supone ser R2) » Blog » Jokin González

Anatomía patológica en la era del dospuntocerismo

TXP Rin from http://thebombsite.com/

De la autopsia a la biopsia (o lo que supone ser R2)

Publicado: 29 enero 2011, 12:49

Mi madre me ha reñido. (Da igual el número de especialidades médicas que tengas a tus espaldas o que también seas padre a tu vez; una madre siempre te reñirá si lo considera necesario. Y no le repliques…). También varios amigos me lo han echado en cara. Y tienen razón. Hace meses que no escribo sobre mi trabajo, y que sólo me dedico a la colección de fotos.

No es que el trabajo se haya vuelto aburrido, sino que mi día a día es radicalmente distinto. He pasado de 48 autopsias en un año a hacer cinco en los ocho meses que llevo siendo R2.
Al acabar el primer año pasé de la patología forense a la patología quirúrgica. No más muertos. Ahora, biopsias. Contar a una persona a la que no vemos la cara si su enfermedad es cáncer o no, si es agresivo o no, si tienen que volver a operar o no… En el menor tiempo posible. Con la mayor certeza posible. Y, en muchas ocasiones, con la biopsia más pequeña que se pueda tomar.

Por ejemplo, averiguar qué tiene el paciente con muestras de entre uno y dos milímetros, como ésta:

© PathoPic

Entonces es cuando te das cuenta de lo poco que sabes, de la cantidad de expresiones diferentes que puede tomar una enfermedad y de lo difícil que es hablar con la asertividad que se espera de ti.
He pasado de ser el médico especializado en manejar la incertidumbre, a ser al que se le pide la certeza inequívoca, cuando en Medicina, por definición (como bien saben los compañeros que dentro de unas horas se examinan del MIR), no existen ni siempre ni nunca.

El año pasado empecé a escribir en serio sobre lo que hacía en mi nueva residencia a partir de enero, siete meses después de entrar. Este año me ha llevado más o menos el mismo tiempo tomar la confianza necesaria para poder pronunciarme. Con menos seguridad que el año anterior, pero con más experiencia acumulada.

A ver por cuánto dura…


(Para los curiosos, el caso de la biopsia es una colitis ulcerosa)

Por Jokin González
Archivado en:

4 Comentarios a De la autopsia a la biopsia (o lo que supone ser R2)

  1. Sophie
    29 enero, 16:58

    Decía el otro día en Twitter que detrás de un diagnóstico brillante está, muchas veces, la mano que acaricia el microscopio, el buen patólogo que da el empujoncito. En Hematología lo noto mucho, sobre todo cuando se mandan las biopsias de ganglio o de médula ósea. No es nada fácil vuestra tarea, en la facultad te ponen unas fotos preciosas, ideales, divinas, y cuando tienes la muestra delante…me cago en ese puñetero promielocito :P

  2. — Javi36
    31 enero, 14:26

    Welcome back! Gran alegría leerte. Pregunta de absoluto desconocedor: para hacer un diagnóstico, ¿realizais pruebas físico-químicas, visualizais al microscopio, de todo un poco…? ¿Pesa más en el diagnóstico una parte u otra?

  3. Sophie
    1 febrero, 13:19

    De todo un poco. En Hemato necesitamos un combinado de síntomas+signos+hemograma inicial para empezar a hacer diagnósticos diferenciales. Y luego tenemos que irnos seguramente a por más, porque a la hora de ponerle quimio a un paciente con una leucemia necesitamos saber qué tipo es y qué comportamiento tendrá, así que nos vamos a por la citometría de flujo, a por la biopsia de médula ósea, a por el frotis…También tenemos muy en cuenta el estado del paciente, ¿a un hombre de 80 años merece la pena bombardearle con quimio?

    Ahora de R1 tengo que dominar los frotis de sangre periférica y seguramente tenga que pasar por tu hospital para seguir el curso que organizan todos los años :)

  4. Jokin
    1 febrero, 21:47

    Buenas, Javi.
    El diagnóstico del patólogo es principalmente observacional. Muestras de tejido teñidas con hematoxilina (tinte básico, morado) y eosina (tinte ácido, fucsia). En ocasiones se usan otras técnicas histoquímicas, como la de Gram para ver bacterias, la del ácido peryódico de Schiff (PAS, para teñir glucógeno y otros azúcares), el tricrómico de Masson (azul claro el colágeno) o tinciones con plata.
    Un paso más allá lo damos con la inmunohistoquímica. Usar anticuerpos contra determinadas proteínas (y otros anticuerpos “coloreados” contra esos primeros anticuerpos) para comprobar características distintivas de las lesiones.

    Y la vorágine en la que estamos metidos ahora es en aprovechar la información del ADN. Estudiar mediante FISH (inmunofluorescencia directa) y técnicas de PCR (replicación de ADN para comprobar si las células tienen un gen concreto o anomalía del mismo).

    Muy técnico, ¿no? Igual tengo que preparar una serie de entradas explicándolo de modo sencillo ;)